lunes, 29 de agosto de 2016

En busca de la Edad de Oro, Javier Sierra

Soy consciente de que esta entrada, y mi opinión sobre la tesis del libro del que voy a hablar, puede generar sorna y risas en muchos de los que me leéis, pero aún así he querido hablar de él y compartirlo porque el interés por estos temas también forma parte de mí. 

El nombre de su autor, Javier Sierra, se asocia casi siempre a Iker Jiménez y sus programas de misterio y fantasmas en radio y televisión; y sus temas son ampliamente considerados como estupideces o cosas peores. No es mi caso, bueno, con matices. 
Iker Jiménez me parece un gran comunicador, una persona con una habilidad especial para contar historias, crear un clímax en la audiencia y despertar la imaginación del oyente, aunque también es cierto que casi no le he visto en la tele, y que su cara y gestos pueden romper en pedazos el carisma de su voz. 
Por eso me quedo con sus programas de radio, que me han acompañado en interminables horas de limpiar bares y mierda ajena, y que me han trasladado a lugares y acontecimientos lejanos y extraños.
Hace muchos años empecé escuchando Espacio en blanco, de Miguel Blanco, en la cama, con los ojos entrecerrados por el sueño debido a las altas horas de la noche a la que se emitía. Pero en los últimos tiempos los temas e invitados del programa me parecían cada vez más insípidos y políticamente correctos y, por aburrimiento, dejé de seguirlo. Entonces, aunque al principio tenía algunas reticencias, empecé a escuchar Milenio 3, pero como lo oía en diferido, a través del podcast, solo me descargaba los programas que me interesaban, aquellos sobre vestigios extraterrestres, civilizaciones perdidas, transhumanismo y conspiraciones variadas. Los programas sobre fantasmas, psicofonías, casas encantadas y médiums no me atraen, además de que me dan miedo. 

Lo que quiero hacer notar es que los temas que me interesan están en la línea de la ciencia ficción, a la que tan aficionada soy, y me los tomo con una mezcla de credulidad e incredulidad en suficiente equilibrio como para emocionarme, hacerme soñar y fantasear con mitos, posibles realidades y explicaciones alternativas a la plana realidad del día a día. 
Me gusta imaginarme el universo, su grandeza, meteoritos desprendiéndose de sus constelaciones y fecundando nuestro planeta con su panesperma extraterrestre. Fantaseo con civilizaciones ancestrales, de las que solo quedan vestigios, y cuyas huellas puedo rastrear... En estas fantasías supongo que influye la fascinación que despertaba en mí El doctor Jones ("Indi"), y un Harrison Ford joven y potentorro, cuando todavía era una cría.

Y entonces me encuentro con La edad de oro, y mientras lo leo, igual que me pasó con El retorno de los brujos y otros libros medio esotéricos que he merendado a lo largo de vida, me zambullo en lo que cuenta Javier Sierra, en la investigación que le ha llevado a recorrer todo el globo durante décadas en busca de esas huellas ocultas, en sus encuentros con personajes estrambóticos, tiernos y bastante bizarros que salpican sus páginas.
Y descubro la relación entre las pirámides de Egipto, las pirámides Mayas, las catedrales góticas de Francia y el pueblo Dogón. Salen a la luz las analogías (quizá solo poéticas) que conectan los mitos de las culturas sumeria y peruana. Las ruinas de la Atlántida, mapas imposibles y pinturas renacentistas con objetos llegados del futuro escondidos en sus lienzos.
Todo acaba apuntando a  la estrella Sirio
Es reconfortarte pensar en un plan que une aquello que parece no tener relación entre sí, subirse al carro de la arqueología maldita, la silenciada por el establisment. 
Y me cae bien Javier Sierra, un escritor verosímil, con una sana vena periodística y cuestionadora en sus investigaciones, en las antipodas del iluminado místico que solo acepta su verdad.
Si la realidad se os hace dura, lo cual no es raro en vista de lo que hay por ahí fuera, por qué no escaparse un rato de ella y explorar una explicación mítica de los orígenes de la civilización.

(*Si te interesa este libro y no lo encuentras en tu librería de barrio o en la biblioteca, puedes comprarlo a través de este enlace y ayudarme a mantener el blog. Muchas gracias).







sábado, 2 de julio de 2016

El topo Grabowski, Luis Murschetz

El topo Grabowski, Luis Murschetz
Añadir leyenda

(Libros para niños)

Grabowski es un topo simpatiquísimo que se ganó el corazón de mi hija hace un par de años.

Es cierto que en esta historia al pobre le pasan bastantes desgracias, pero al final del cuento volverá a recuperar la tranquilidad que tanto aprecia y necesita.
El topo Grabowski, Luis Murschetz
Tanto a M. como a mí no han gustado mucho las ilustraciones, bastante realistas y con colores muy adecuados para la historia medioambiental que se cuenta, y, sobre todo, la caracterización del topo con sus manazas para excavar.

También es muy interesante el punto de vista que adopta la historia. Aunque está narrado en tercera persona, el autor consigue que nos pongamos todo el tiempo en la piel del topo.
El topo Grabowski, Luis Murschetz
Grabowski vivía muy tranquilo en su pradera, excavando túneles y levantando toperas. Él era muy feliz así, alejado de la civilización y disfrutando del silencio. 
El topo Grabowski, Luis Murschetz


A veces aparecía el granjero y se enfadaba al ver su terreno lleno de toperas y las destrozaba, pero a Grabowksi no le importaba porque podía hacer más. 
Pero un día pasó algo mucho peor, un montón de hombres llegaron a la pradera y se pusieron a medir el terreno con máquinas e instrumentos extraños.
El topo Grabowski, Luis MurschetzLos hombres rompieron la madriguera de Graboski, y el topo empezó a preocuparse ya que no entendía qué estaba pasando.

Cuando comienzan las obras el frágil equilibrio del mundo de Grabowski se desmorona
El topo Grabowski, Luis Murschetz

y el topo debe huir para no acabar aplastado por una excavadora o algo peor. 

Esta parte está muy bien narrada y, como adulto, uno siente el miedo y desamparo de Grabowki, aunque lo bueno es que el autor no usa un lenguaje agresivo o que pueda dar miedo a los niños. Ellos se quedan más con la sensación de aventura y sienten la tensión de qué pasará con Grabowski.
El topo Grabowski, Luis Murschetz
A pesar de reventaros el final, para que no os preocupéis os cuento que el bueno de Grabowski consigue huir de los humanos y encontrar una nueva pradera, tranquila y alejada, donde construir sus toperas.

El topo Grabowski es un cuento estupendo para hablar con los niños de ecología, de la convivencia con la naturaleza, y también, con un lenguaje adecuado a su edad, sobre lo destructivos que podemos ser los seres humanos en nuestro afán (o necesidad) de progreso, sin tener en cuenta que no estamos solos en el planeta. 
Podemos hablarles de las ciudades y el campo, los problemas que implican para los animales y plantas nuestra expansión, y empezar a concienciarles de lo necesario que es ir hacia una sociedad más respetuosa con el resto de seres vivos.  

*(Si te interesa este libro y no lo encuentras en tu librería de barrio o en la biblioteca, puedes comprarlo a través de este enlace y ayudarme, así, a mantener el blog. Muchas gracias).

domingo, 26 de junio de 2016

De puertas adentro. Memorias, Amalia Avia

De nuevo traigo al blog una colaboración de mi madre que nos habla sobre el libro de memorias de la pintora Amalia Avia, y que reflexiona sobre las mujeres, el papel que la sociedad nos ha asignado y del que queremos liberarnos, y las tensiones que sufrimos entre vida pública y vida privada. Una entrada feminista y muy necesaria.


Al visitar el mes pasado la exposición Realistas de Madrid, en el museo Thyssen, he recordado lo mucho que me gustaron las memorias de Amalia Avia, una de las pintoras integrantes de este grupo de artistas que empezó a desarrollar su trabajo en el Madrid de los años 50 y que ha sido incluida en la exposición.

Su pintura es muy personal: sus paisajes urbanos, sus interiores, sus fachadas y tiendas del Madrid antiguo tienen un gran poder de evocación y parece que nos quieren contar la vida y las historias que están detrás de ellas, con una luz más sombría y nostálgica que la del resto de sus compañeros del grupo.

Podéis ver la entrada sobre esta exposición en blog de Enredadas en el barrio.


Están escritas de una forma sencilla, sin pedantería. La primera parte transcurre durante  los años treinta y cuarenta entre Madrid  y  Santa Cruz de la Zarza, el  pueblo manchego del que es originaria su familia que, aunque pertenecía al bando de los vencedores, también sufrió la Guerra Civil y la posguerra: miedo, dolor, luto, hambre, miseria… Hay partes luminosas: la libertad de los niños creciendo en un pueblo, el campo, las fiestas, las tradiciones populares, las gentes (tan distintas a las de la gran ciudad); pero también otras tristes y sombrías: la represión que el nacionalcatolicismo ejerce sobre toda la población y de forma especial sobre niñas y mujeres: el poder de la iglesia, los rosarios, las novenas, las visitas al cementerio… 
Amalia Avía nos ofrece una pintura detallada de lo que era el mundo rural en la España de los años 40, donde las mujeres no tenían más salida que acatar el orden establecido y dedicarse a la casa y a “sus labores”.

Ya joven, vuelve definitivamente a Madrid y empieza su aprendizaje como pintora en el taller de Eduardo Peña, (en aquella época no estaba bien visto que una mujer estudiara en la Escuela de Bellas Artes), allí conoce a muchos de los artistas que luego formarán parte del llamado grupo de los Realistas y su vida cambia por completo. También conoce al que será su marido, el famoso pintor abstracto Lucio Muñoz. A diferencia de otras autobiografías, no habla de la relación con su marido por pudor y por respeto a la  intimidad de ambos.

A partir de entonces, vive una vida que a primera vista podría parecer completamente diferente a la de las mujeres de su época, mucho más libre y creativa, integrada en un grupo de artistas, escritores, intelectuales… muchos de ellos antifranquistas, que con grandes dificultades se iban abriendo paso en la España de la segunda mitad del siglo XX; pero en la autobiografía deja muy claro que el ser mujer, esposa y madre condiciona mucho su trabajo y su proyección como artista.

Tanto ella como su marido se respetaban y valoraban mutuamente como pintores, pero la sociedad y el mundo del arte no los trataba por igual, esto se refleja muchas veces en estas memorias y en entrevistas que le hicieron sobre todo al final de su vida. Ella misma decía: “un hombre puede ser abogado, ingeniero… una mujer también, pero a condición de no dejar de ser ama de casa. Hay otra anécdota significativa: la famosa galerista Juana Mordo los presentaba así a unos coleccionistas: “el famoso pintor Lucio Muñoz y su mujer, también pintora”.

De puertas adentro, el título de estas memorias, es muy simbólico y significativo, y parece referirse tanto a los temas de su pintura como a su vida como mujer y a su trayectoria como artista, con mucha menos proyección exterior que la de sus compañeros varones. En ellas se refleja cómo era la vida de una mujer en España desde los años 30 hasta principios del siglo XXI, a la vez que plantea cuestiones fundamentales que nos afectan como mujeres y que parecen no cambiar nunca:

1. Las pocas mujeres que triunfan en la pintura, en las artes plásticas y en el arte en general.

2. El papel de críticos, marchantes, galeristas e instituciones culturales, que hace que unos artistas triunfen y otros no.

3. Nuestro miedo a salir al “exterior”. Las dificultades que tenemos las mujeres  para conciliar el  “mundo de adentro”, lo privado: casa, familia, hijos… con  “el mundo de afuera”, lo público: estudios, profesión, gustos o actividades.

4. La pervivencia de modelos tradicionales y costumbres atávicas: el hombre cazador y proveedor y la mujer cuidadora del nido y de la prole, así como nuestros propios miedos e inseguridades cuando intentamos romper con estos roles.



En resumen, son unas memorias muy interesantes que nos ayudan a visibilizar a una gran pintora y una gran mujer.



sábado, 18 de junio de 2016

30.000 páginas vistas (el blog en cifras)


Mi blog viviendo su primavera particular.



A día de hoy Meriendo libros anda por las 37.000 visitas totales. Tengo que darme prisa en publicar esta entrada porque, si todo sigue como espero, en poco tiempo alcanzará las 40.000, y me gusta utilizar la excusa de los números para ir contando cómo va el blog, lo que más y menos os gusta leer, y cómo estoy viviendo su desarrollo; y todo ello sin retrasarme mucho, como, de hecho, ya me pasa.


Ya he comentado al escribir sobre las estadísticas del blog, que el número de visitas no significa, en términos reales, lecturas completas de cada uno de sus artículos, ya que muchos lectores solo entran en la página principal a curiosear, y habrá otros que lo empiecen a leer, se aburran o se cansen, y se vayan. 
Esto se puede intuir curioseando las analíticas y viendo la media de minutos que cada persona pasa dentro del blog, algo que a mí normalmente me desanima porque no son muchos. 

"Ayy, ¿cómo hacer que los lectores no puedan despegar los ojos de lo que escribo, que quieran leer una entrada detrás de otra y usar el blog de cojincillo en el que reposar". 

Y aquí me encuentro yo, haciendo lo posible por lograr esa fidelidad tan volátil del lector a saltos en el que todos, en mayor o menor medida, nos hemos convertido.
  • En junio de 2015 el blog alcanzó las 20.000 páginas vistas y las 30.000 han llegado a finales de abril, así que sigo yendo a un ritmo bajo, pero que ahora parece haber crecido.
  • Como habréis comprobado los que me seguís más asiduamente, ahora publico muchas más entradas bajo el epígrafe Libros para niños, porque son las que más os gustan y las que han hecho que el blog haya días que llegue a las 1.100 visitas.
  • He dejado bastante de lado las entradas sobre mi aprendizaje del alemán, pero también espero retomarlas. 
  • Esta explosión de visitas se debe a que comparto las entradas en grupos de literatura infantil de fb y linkedin, y en ellos estoy consiguiendo una pequeña comunidad de lectores. (Aprovecho para darles las gracias)
  • Sigo teniendo el mismo número de seguidores y aún ningún suscriptor, sniff, sniff, pero he de decir que tampoco he hecho nada para mover ese tema. Eso sí, tengo ideas que espero ir poniendo en práctica y que mejoren la situación.
  • Hablar de libros, como consecuencia de mi pasión por leer, es un gran placer, pero también os habréis dado cuenta de que el blog es, en cierto sentido, parte de mi trabajo, como plataforma para promocionar mis servicios profesionales de corrección, redacción, traducción, etc., y para abrirme puertas y oportunidades de conocer a personas y proyectos con los que poder colaborar. 
  • En ese sentido he pensado, y sigo pensando, cómo rentabilizar de alguna forma este trabajo. Por ello incluí la posibilidad de hacer donativos (que no ha tenido mucho éxito). Así que aprovecho para recordarte que en la columna de la derecha hay un enlace para los donativos, y que me harás muy feliz si me ayudas a seguir manteniendo activo el blog. 
  • Por el mismo motivo también he puesto enlaces de afiliados a los libros que recomiendo, por supuesto avisando antes de que la mejor opción es comprarlos en una librería pequeña o tomarlos prestados de la biblio, y garantizando, por encima de todo, la sinceridad de mis recomendaciones.
  • En algún momento de este año también abrí la página de facebook de Meriendo libros, que va bien, pero también muy poquito a poco (como lo demás). Si aún no la has visitado, puedes hacerlo aquí y darle un "me gusta" para ayudarme a difundirla y llegar a más personas interesadas.
  • Y, por supuesto, sigo esperándoos en el "mar del Norte" de mis comentarios.
Un abrazo,
Aida

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