Mostrando entradas con la etiqueta Roberto Bolaño. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Roberto Bolaño. Mostrar todas las entradas

viernes, 11 de diciembre de 2015

Nocturno de Chile, Roberto Bolaño


Estoy de vacaciones con mi familia en Gijón. No puedo resistirme a manosear sus libros. Manuel Chaves Nogales, recién comprado y oliendo a páginas sin tocar, tapas duras y porte de libro de Siruela, Benjamin Black anticipa a mi tía absorbida por el sillón perdiéndose en historias de detectives con sabor a cine negro de los 40. 
De una mochila asoma Bolaño, su novela corta Nocturno de Chile. Leo la contraportada, me recorre ese escalofrío de gusto que me produce recordar lo que siento cuando leo a este autor, hace mucho ya, el estremecimiento de placer, el no poder apartar los ojos de sus frases, de sus macabras historias llenas de maldad y poesía, la literatura impregnándolo todo. Sé que he leído Nocturno de Chile, estoy casi segura, pero no sé cuándo, dónde y cómo. Tendré que averiguarlo de nuevo.

Sebastián Urrutia Lacroix, chileno de ascendencia vasca, narra en primera persona su historia, la novela es el monólogo de su vida. Siendo muy joven, recién salido del seminario, conoció a Farewell, un cura que le produce una fascinación rodeada de misterio y malos presagios, y su vida de clérigo, crítico literario y poeta fracasado, discurre por caminos paralelos a los de este misterioso personaje. Es memorable la escena en la que Farewell le invita a su casa de campo para una lectura de poesía de fin de semana junto con Neruda y otros poetas, que de repente convierten la novela casi en una historia de espíritus.
De nuevo la marca de la casa de Bolaño: los ambientes malsanos, la atmósfera anticipatoria, el desasosiego, la importancia de los silencios y de los lugares en los que se desarrollan las vidas de los personajes. La novela está llena de símbolos esbozados y de horrores que van apareciendo con cuentagotas, como la vergonzosa relación de una parte del mundo de la literatura con el círculo del dictador Pinochet en el Chile de los años 70; el clima de complicidad y la participación, explícita u oculta, en las desapariciones de los disidentes, y otros horrores que han permanecido tanto tiempo silenciados.
Nouvelle psicológica, de personajes, simbólica, y que anticipa la increíble maestría de Bolaño en sus dos obras cumbre: Los detectives salvajes y 2666 para elaborar monólogos río, historias que cuentan otras historias, que se bifurcan y crecen ante el lector, hipnotizado ante su prosa que muchas veces duele y corta la respiración.
Ya hablé de mi amor por Bolaño en la reseña de este libro que le dedica su editor y amigo Jorge Herralde.

Comprar este libro aquí.
*(Si compras el libro a través de este enlace me estarás ayudando a seguir con el blog. ¡Muchas gracias!).





miércoles, 10 de septiembre de 2014

Para Roberto Bolaño, Jorge Herralde


Hace tiempo que no leo a Roberto Bolaño, aunque me queda poco por merendarme de su obra: He leído los cuentos de Putas asesinas, Llamadas telefónicas y El gaucho insufrible. Los poemas en prosa de Tres, las novelas cortas Nocturno de Chile, Estrella distante y Una novelita lumpen, los ensayos y reflexiones de Entre paréntesis y, por supuesto, sus dos novelas fundamentales (y fundacionales) Los detectives salvajes y 2666, que me produjeron, sobre todo la primera, la honda impresión que dejan los libros imprescindibles en la biografía íntima. 


En Para Roberto Bolaño,el libro que hoy reseño, el editor y cabeza visible de Anagrama, Jorge Herralde, del que ya he hablado por aquí en su faceta de "escritor sobre escritores", hace un homenaje a Bolaño recuperando una serie de textos que escribió después de su muerte en el 2003.

Herralde recuerda, con sentidas y acertadas palabras, al escritor y al amigo. Dice de él: "Su radicalidad estética, ética y política, tan insobornables, diría, como inevitables, desde aquel joven adolescente en México, con gestos dadaístas, bajo el signo de Rimbaud, un desesperado escribiendo para desesperados, pese a las advertencias del pragmático sentido común".

A través de estas páginas de recuerdo y admiración, Bolaño se me hace aún más humano y consiguen que vea algo de la persona que late bajo el escritor. Entiendo mejor por qué para él no había vida posible sin literatura, como vivió por y para la ella con una desesperación furiosa, malviviendo con escasos recursos económicos durante muchísimos años sin renunciar nunca a la escritura, y solo reconocido como el grandísimo escritor que es en los últimos años de su vida. 
Como esa lucha atravesó sus textos haciendo que rebosaran verdad y valor. Al leer a Bolaño uno no ve el artificio de la creación literaria y sí, en cambio, el desgarro de existencias que son reales en sus intrincadas novelas o en sus desasosegantes cuentos; vidas intertextuales y realidad trágica. 

Un chileno universal, eterno exiliado sin patria que renovó la literatura latinoamericana. 

 Los detectives salvajes fue la novela que le consagró  y que le dio a conocer al gran público. Se publicó en noviembre de 1998 y ha sido descrita por la crítica como "la mejor novela mexicana desde La región más transparente o la mejor novela sobre México desde Bajo el volcán", y como la califica Masoliver Rodenas "una de las mejores novelas mexicanas contemporáneas escrita por un chileno que reside en Cataluña". Esta novela ha marcado a una generación, como en su momento lo hizo la Rayuela de Cortázar.

La bifurcante historia en el tiempo y en el espacio de los poetas real visceralistas Ulises Lima y Arturo Belano (el propio Bolaño), su descarnada búsqueda de la poeta desaparecida, Cesarea Tinarejo, que les llevará hasta el desierto de Sonora, y el retrato a lo largo de veinte años (entre 1975 y 1995) y mediante discursos polifónicos, de las voces y jodidas existencias de una generación de poetas latinoamericanos que se jugaron la vida a la carta de la literatura. 
Escribiendo estas líneas me recorre el gusanillo de volver a leerla, y espero que sobrecogerme, como aquella primera vez. 

Si no habéis leído a Bolaño, ya estáis tardando.
Bolaño en Girona en 1981
 Para Roberto Bolaño, Jorge Herralde
Acantilado, Barcelona, 2005

















Etiquetas

Acantilado (1) Agatha Christie (1) Alejandro Zambra (2) Alemán (3) Almudena Grandes (1) Alpha Decay (2) Amélie Nothomb (2) Anagrama (6) Anna Llenas (1) Antonio Palomar (1) Arturo Pérez-Reverte (1) Asuntos (26) Autopublicación (1) Benjamin Black (1) Berlín (3) Bibliotecass (1) Biografías (3) Catherine Miller (1) Chris Wormell (1) Christa Wolf (2) Chuck Palahniuk (1) Ciencia ficción (5) Cómic (3) Consultorio lector (4) Cortázar (1) Crisis (9) Cristina Peri Rossi (1) Crítica (20) Cuando un escritor te decepciona (1) Cuentos (2) D. H. Lawrence (1) David Trueba (1) distopías (2) Don Delillo (1) ecología (3) Eduardo Halfon (1) Elvira Lindo (1) Elvira Navarro (2) Emilio Bueso (1) Emilio Urberuaga (2) Ensayo (2) Eric Carle (1) Escribir (8) Feminismo (4) Fondo de Cultura Económica (1) Gabriela Wiener (1) H. de Mendoza (1) H.P. Lovecraft (1) Héctor Abad (1) Henry James (1) Hervé Tullet (1) Ilustración (5) Internet (3) Isaac Rosa (2) Italo Calvino (1) Jean Baudrillard (1) Jean Rhys (1) Jeffrey Eugenides (1) Jesús Carrasco (1) Jim Dodge (2) John Banville (1) John Irving (1) Jorge Herralde (3) Juan José Millás (1) Juanjo Sáez (1) Julio Cortázar (1) Kalandraka (3) Laura Gutman (1) Leer (2) Leo Leonni (1) Librerías (2) Libros del asteroide (1) Libros para niños (38) Libros que leemos (3) Libros que leo (17) Listas (16) Literatura infantil (1) Luis Goytisolo (1) Luis Landero (1) Marta Sanz (2) Michael Bond (1) Mireia Pérez (1) Mondadori (1) Neil Gaiman (1) Nick Hornby (1) No ficción (4) Pablo Gutiérrez (1) Patricia Highsmith (1) Patrick Modiano (1) Pedro Mairal (1) Poesía (3) Política (1) Pre-Textos (1) Reseñas (11) Richard Ford (1) Roberto Bolaño (2) Rocío Martínez (1) Satoshi Kitamura (1) Sergio Bizzio (1) Silvia Nanclares (1) Siri Hustvedt (1) Siruela (1) Sociología (1) Thomas Brussig (1) Thriller (1) Viajes (1)