Este es el segundo escritor que me decepciona desde que empecé el blog. Si queréis leer la primera entrega pinchad aquí.
Chuck Palahniuk es un autor que no se anda con chiquitas. Trata a sus lectores como contrincantes en un ring de boxeo y les da derechazos en la mandíbula sin ningún cargo de conciencia. Le conocí con Asfixia
Palahniuk, en sus buenas novelas, te coge y te sacude, te da bofetadas verbales y te pone, a la vez que a sus personajes, al límite de lo que consideras aceptable. Te dice, a voces: esta locura esperpéntica que te cuento no es ni más ni menos que el puto mundo en el que vives, ¿no te habías dado cuenta?, pues te lo voy a enseñar en forma viviseccionada.
Las novelas de Chuck Palahniuk son brutalmente gores, mucho más que políticamente incorrectas, escatológicas y aceleradas, plagadas de personajes desmesurados que sin dejarte respirar te enfrentan al absurdo sinsentido de la vida occidental del americano medio, descomponiéndose a ritmo frenético, autorreferencial, feliz e ignorante.
Entre sus creaciones vemos personajes que simulan atragantamientos mortales en restaurantes para cobrar una indemnización, transexuales operadas hasta el paroxismo vengándose sangrientamente de todo aquel que las ha puteado, mirones de sesiones de terapia para enfermos terminales o locos con personalidad múltiple que crean grupos antisistema a lo largo del globo sin ser conscientes de lo que hacen.
Nunca había leído algo tan hardcore y rocambolesco, pero a la vez con un fondo tan real. Chuck Palahniuk coge la realidad norteamericana, la somete a un análisis sociológico y la recrea llevándola al paroxismo sin escatimar en sangre, vísceras, insultos, mala leche y ojo crítico para ver de que pie cojean nuestras vidas en un mundo hiperconectado, postglobal y, sobre todo, muy enfermo.
Su prosa corta como un cuchillo y es afilada y rápida. Sus personajes se dirigen muchas veces al lector en segunda persona y no es raro tener sensaciones parecidas a las que se tiene con la forma de narrar del cine contemporáneo.
Su prosa corta como un cuchillo y es afilada y rápida. Sus personajes se dirigen muchas veces al lector en segunda persona y no es raro tener sensaciones parecidas a las que se tiene con la forma de narrar del cine contemporáneo.
Después leí Diario. Una novela
que es una novela de terror psicológico que da mucho miedo. Vi en el cine El club de la lucha, película generacional que marcó el final de los años noventa, y más tarde me enteré de que estaba basada en una novela suya del mismo nombre, que también leí. Es una de las pocas veces en que la versión cinematográfica de un libro me ha parecido casi igual de buena que el libro en cuestión, y para mí demuestra que cuando escribe, Palahniuk piensa más en espectadores que en lectores.
Más adelante leí Superviviente y Monstruos invisibles, y con ellas empecé a verle el truco, cómo el autor repetía esquemas, temas y roles, algo que les pasa a muchos escritores, pero que solo a algunos les hace agotarse en su propia fórmula mientras que a otros les ayuda a construir un universo literario inconfundible que normalmente les sobrevive.
En estas novelas el factor sorpresa, fundamental en sus narraciones, ya no era tan sorpresivo. Dejé pasar unos años, en los que ya me sentía saturada de su estilo, y luego merendé Error humano que me volvió a enganchar ya que son reportajes, reflexiones y otro tipo de textos en los que nos acercamos a las obsesiones del autor pero en las que no se siente presionado a llevar la acción a ritmo de speed, característica que en sus últimos libros juega en su contra.
Más adelante leí Superviviente y Monstruos invisibles, y con ellas empecé a verle el truco, cómo el autor repetía esquemas, temas y roles, algo que les pasa a muchos escritores, pero que solo a algunos les hace agotarse en su propia fórmula mientras que a otros les ayuda a construir un universo literario inconfundible que normalmente les sobrevive.
En estas novelas el factor sorpresa, fundamental en sus narraciones, ya no era tan sorpresivo. Dejé pasar unos años, en los que ya me sentía saturada de su estilo, y luego merendé Error humano que me volvió a enganchar ya que son reportajes, reflexiones y otro tipo de textos en los que nos acercamos a las obsesiones del autor pero en las que no se siente presionado a llevar la acción a ritmo de speed, característica que en sus últimos libros juega en su contra.
Ahora he leído Fantasmas, y aparte de parecerme a ratos aburrida, con unos personajes planos y sin ningún tipo de profundidad psicológica, repetidora de la fórmula que le ha dado fama y que ya está más que agotada, me ha dado asco. Es una novela asquerosa, zafia y que se recrea macabramente en lo más horrible de la condición humana. Esto, que hace con gracia, estilo y crítica en sus primeras obras, en Fantasmas solo es un pastiche vacío. La premisa es la de un grupo de escritores encerrados en una mansión puteándose unos a otros hasta límites inhumanos buscando "la historia" que les hará famosos una vez vuelvan al mundo y se conviertan en personajes de la tele recreando su encierro. Como una suerte de Sherenzales, cada uno narra un episodio deshopilante de su vida, a la vez que van pasando cosas cada vez más horribles en el viejo caserón. Si eres una persona impresionable, no la leas. De todas las que conozco es su novela más repulsiva, brutal, directa y terrorífica (por efectista, no porque consiga crear una atmósfera que dé verdadero miedo). Podría ponerme a describir algunos de sus pasajes, pero os voy a ahorrar ese trago.
Bazofia seguro que es un término que a Palaniuk le gustaría. Deje usted de repetirse y abandone esa manía suya de documentar las novelas con manuales médicos de enfermedades indescriptibles e instrucciones de torniquetes y otras técnicas de supervivencia.
atentamente, una lectora.
atentamente, una lectora.