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lunes, 2 de abril de 2018

La cocina de noche, Maurice Sendak

La cocina de noche, Maurice Sendak

La cocina de la noche es un cuento de Maurice Sendak, autor-ilustrador infantil nada complaciente o blando; cosa que ya sabréis si habéis leído su obra cumbre (y más conocida) Donde viven los monstruos
Tanto en ella como en esta hay un trasfondo inconsciente: los sueños, las fantasias, los deseos y los miedos están muy presentes en ambos álbumes.

Esta historia me ha llamado la atención y me ha producido mucha ternura porque el niño protagonista se llama Miguel, igual que el hijo de mi amiga M, y es muy curioso porque el personaje se parece bastante a él.
La cocina de noche, Maurice Sendak

Al igual que en Donde viven los monstruos, la imaginación y el mundo de fantasía vs. miedos de los niños son los grandes protagonistas de la historia.

Miguel está en su cama cuando de pronto oye un grito. "Se hunde entre las sombras y su ropa se pierde, y la luna le mira mientras sus padres duermen. A partir de ese momento (suponemos que en su sueño) vivirá una aventura "culinaria" en la que casi acaba horneado por unos enormes cocineros. 

Pero Miguel, haciendo rimas, sale cantando de la masa, con la que forma un avión y sale volando por la cocina. 
Este hecho tiene grandes implicaciones; Miguel toma el control sobre sus propios miedos y los convierte en un sueño cumplido, sobrevolar la ciudad con su avión y ser espectador y actor de lo que pasa por la noche (territorio tradicionalmente vetado a los niños).

Y le pasan muchas más cosas a Miguel en esta mezcla literaria de surrealismo y arte, tan característico del autor. Pero si queréis saber cómo acaba su aventura, tendréis que leer el libro.

La cocina de noche, Maurice Sendak

La edición de Kalandraka con sus colores vivos, pero con un acabado antiguo completamente respetuosos con el original, y la rugosidad, grosor y calidad del papel merecen todos los elogios posibles. Es una edición muy cuidada, de colección, que encantará también a los adultos.

La cocina de noche se publicó por primera vez en 1970, el mismo año en que Maurice Sendak ganó el premio Andersen (el premio más prestigioso de ilustración).
La cocina de noche, Maurice Sendak
Aquí vemos a Miguel con su avión de masa sobrevolando una inmensa botella de leche

















La cocina de noche, Maurice Sendak
La cocina de noche, Maurice Sendak


















* (Si te interesa este libro y no lo encuentras en tu librería de barrio o en la biblioteca, puedes comprarlo a través de este enlace y ayudarme a mantener el blog. Muchas gracias). 

miércoles, 27 de abril de 2016

Frederick, Leo Lionni



Frederick es un clásico de la literatura infantil, un libro enormemente recomendable del que vengo a hablaros hoy.
Lo primero que me gusta de él es su particular "elogio de la pereza" y su reivindicación de los "trabajos del alma o no productivos".

-¿Y tú por qué no trabajas, Frederick -le preguntaban los demás.
-Yo trabajo -les respondía Frederick-. Recojo rayos de sol para los días fríos del invierno.





En este cuento todos los ratones del grupo se afanan en prepararse para el invierno: recogiendo provisiones, recolectando comida, preparando la madriguera para que resista al viento y a la nieve... todos menos Frederick, que parece que está sentado sin hacer nada, solo y pensativo subido en una roca. 

Los demás ratones están un poco molestos con él porque piensan que es un vago. Cuando le preguntan por qué no les ayuda, Frederick les explica cuál es su trabajo: pensar en palabras para poder contarles cuentos, visualizar todos los colores del campo para poder describírselos en los meses de oscuridad...


Y, efectivamente, cuando en lo más frío del crudo invierno se les van acabando las provisiones y están decaídos y tristes, Frederick se pone a contarles las historias y cuentos, a describirles los colores y las sensaciones que recolecto en su cabeza, y los ratones sueñan a través de sus palabras y se sienten reconfortados y calientes por dentro. ¡Eres un poeta!, le dicen, y Frederick se ruboriza y asiente.

¡Qué bonita metáfora del papel de la poesía y el arte en la vida! 

No se comen, no producen objetos materiales, pero son tan imprescindibles como estos.

Aunque a mí no se me había ocurrido, he leído en algún blog que este cuento es como la fábula de La cigarra y la hormiga, pero con el mensaje invertido, y es totalmente cierto.

Si podéis, fijaos en las ilustraciones del cuento, ya que Leo Lionni tiene un estilo muy peculiar usando técnicas variadas: acuarela, collages de papeles y cartulinas... y todo con un trazo fino, minimalista y muy tierno sin necesidad de muchos detalles. 

Del autor, Leo Lionni, también conozco Nadarín, que también es deliciosa y con unas ilustraciones que me han gustado aún más que las de este álbum ilustrado.

El libro está editado por Kalandraka, a la que hay que agradecerle la difusión de tantas obras infantiles imprescindibles.

*(Si te gusta este libro y no lo encuentras en tu librería de barrio o en la biblioteca, puedes comprarlo a través de este enlace y ayudarme a mantener el blog. Muchas gracias).






domingo, 25 de octubre de 2015

¿A qué sabe la luna?, Michael Grejniec

¿A qué sabe la luna? es un libro infantil del año 1993; la traducción al castellano se hizo en 1999 y la editorial Kalandraka lo saco a la venta en esta conocida edición en el año 2013. 
Antes de que nos lo prestaran ya había oído hablar mucho de él en varias reseñas de blogs y tenía muchas ganas de leérselo a M. He de decir que mi primera impresión no fue tan entusiasta. Me pareció un cuento riquín, pero como otros tantos. Eso sí, a M. le encantó y creo que en este caso ella es mucho mejor crítica que yo ya que el libro está pensado para que les guste a los niños y la opinión del adulto es prescindible.
Después de varias lecturas yo también fui apreciando más "eso especial" que tiene esta historia sencilla y tierna. 

Los animales querían averiguar a qué sabía la luna, ¿sería dulce o salada? Hasta que a la tortuga se le ocurrió subir a una alta montaña para ver si podía llegar a alcanzarla y probar un pedacito. Como no llegó llamó a un elefante, y este a una jirafa, y este a una cebra. Y juntos construyen una torre de amigos, unos sobre la espalda de otros. La luna quería jugar con ellos y por eso se alejaba cada vez que se unía un nuevo animal
 Para llegar a probarla aún les hará falta la ayuda de un león, un zorro, un mono... y  por fin un pequeño ratón que es el que conseguirá coger un trozo de la luna, que a cada uno de ellos le supo a su comida favorita.
En este punto de la historia hay una ilustración muy bonita en la que todos los animales están durmiendo juntos y la luna ya no está llena sino menguante.
El final también es precioso: un pez les pregunta a los animales por qué han tenido que hacerlo tan difícil cuando podían probar la luna directamente del mar (su reflejo).
Como ya he dicho después de varias lecturas sí he apreciado la sutilez de este cuento. A los niños les encantan las historias encadenadas en los que una parte llama a la otra y así sucesivamente, como pasa aquí con los animales. M., además, lo vio representado en un cuentacuentos que hicieron las chicas del Club Solete en una librería hispana en Berlín el pasado día del libro, y cada vez que se lo leo imita sus voces "Vamos a llamar al león... ¡León, veeeeenn!
Mención aparte merecen las ilustraciones, que parecen estar hechas con papel mache, y las graciosas caras que pone la luna. 
Este cuento infantil lo recomiendo para niños de entre 2 y 6 años.

Comprar "¿A qué sabe la luna?"






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